Avaricias Peligrosas

Por: Edmundo Ledesma

La avaricia es desatinada, al punto de que por ganar dinero es capaz de poner en riesgo la seguridad ciudadana.

En todos los tiempos, en todas las épocas, en todos los países y en todo tipo de régimen, existen sectores que por obtener poder y dinero ponen en peligro la vida de la gente.

El Estado y sus gobernantes tienen el deber y la obligación de contener esa avaricia desbordada para salvaguardar la integridad física y moral de sus conciudadanos.

Eso tendrá que hacer el gobierno ante los aprestos de ciertos sectores  que pretenden unificar  el  negocio de combustibles líquidos y el gas licuado de petróleo (GLP).

Por experiencias recientes, todos los dominicanos estamos conscientes del alto nivel de peligrosidad que representaría esta nueva modalidad de venta de combustibles.

Precisamente por eso razón la Asociación de Empresarios y Comerciantes de Santiago Advierte que de permitirse la comercialización unificada de esos carburantes, las estaciones gasolineras se convertirían en bomba de tiempo.

Señalan los miembros de esta asociación santiaguera,  que el  gobierno no debe dejarse chantajear de sectores que lo único que persiguen es  obtener jugosas  ganancias en la comercialización de los  hidrocarburos.

Esta iniciativa empresarias no tendría nada de pecaminoso, porque no es un pecado querer ganar dinero, lo que sí es un sacrilegio, es poner el peligro la vida se la gente para ganar dinero.

Recuerden las explosiones de estaciones de gas licuado ocurridos entre del 2015 y el 2017 que provoco decenas de muertos y heridos, así como daños incuantificables a la propiedad privada.

Es evidente que la venta de estos dos combustibles altamente inflamables en una misma estación de expendio incrementa la posibilidad de que ocurran accidentes mortales.

Por tanto, el   gobierno no  debe permitir que se unifique la venta de combustibles líquidos y el gas licuado de petróleo, porque se incrementaría los riesgos de incendios y explosiones por escapes de combustibles líquidos y gaseosos.

La avaricia desatinada, a veces se convierte en locura que mutila, que mata y destruye bienes materiales.

El gobierno no lo puede permitir…

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